En 2024, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha reportado más de 2.000 casos de discurso de odio en redes sociales, lo que implica un aumento significativo respecto a los 2.655 casos registrados en 2023. Este fenómeno no solo refleja un crecimiento preocupante en el número de incidentes, sino que también subraya una tendencia alarmante en la radicalización y la violencia verbal dirigida especialmente a los colectivos más vulnerables, como los menores migrantes.
Discurso de Odio y Redes Sociales: La Realidad en Números
El informe del OBERAXE revela que, en lo que va de 2024, el número de casos reportados a las redes sociales ha alcanzado los 2.095, lo que representa un aumento del 18% en comparación con el año pasado. De acuerdo con los datos proporcionados por el Ministerio, la cifra mensual de casos reportados ha pasado de 221 en 2023 a 261 en 2024. Este repunte resalta la creciente visibilidad de los discursos de odio, especialmente en plataformas populares como Facebook, X (anteriormente Twitter) y TikTok.
En cuanto a la distribución de los incidentes, Facebook es la red social en la que se han reportado más casos, con un total de 564 incidencias (un 26% del total). Le siguen X, con 504 casos (24%), TikTok con 403 (19%), Instagram con 332 (15%) y YouTube con 292 (13%). Estas cifras no solo reflejan el volumen de casos reportados, sino también el nivel de incidencia de discursos de odio racista, xenófobo, islamófobo, antisemita y contra las personas con discapacidad en las plataformas digitales más utilizadas.
La Causa del Aumento: La Radicalización en el Discurso Público
El aumento de los discursos de odio en las redes sociales no es un fenómeno aislado. En muchos casos, estos mensajes van acompañados de actitudes políticas y sociales que fomentan la polarización, el miedo y el resentimiento. La violencia verbal contra los migrantes y los grupos racializados, especialmente tras ciertos sucesos mediáticos, ha servido de caldo de cultivo para que ciertos sectores de la sociedad canalicen su frustración a través de los medios digitales. Un ejemplo claro de esta situación fue el discurso de odio que se disparó tras el asesinato de un niño de 11 años en Mocejón, Toledo, a principios de 2024. Este trágico suceso, y las declaraciones que lo acompañaron, hicieron que el número de mensajes de odio hacia los menores migrantes se incrementara considerablemente.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha señalado que muchos de estos discursos son impulsados por un falso vínculo entre la inseguridad ciudadana y los migrantes. Según el informe de OBERAXE, el 45,5% de los discursos contra los menores migrantes los asocian injustamente con la inseguridad, una afirmación que, como apunta Saiz, no está respaldada por los datos. Este tipo de discursos no solo perpetúan estereotipos dañinos, sino que también pueden incitar a la violencia y la discriminación, creando un ambiente de hostilidad y exclusión hacia los migrantes y las comunidades racializadas.
Las Plataformas Digitales y su Responsabilidad
Una de las principales herramientas para abordar el discurso de odio es la denuncia directa a las plataformas digitales. OBERAXE tiene un protocolo establecido para notificar a las redes sociales sobre los contenidos que violan sus normas de conducta, como los mensajes de odio racista, xenófobo, antisemita, islamófobo y otros que constituyan delitos o infracciones administrativas. En 2024, se han notificado un total de 2.095 casos a las plataformas, y las respuestas de las redes sociales han sido mixtas. En total, las plataformas han retirado el 49,4% de los contenidos notificados, con TikTok destacándose como la red más eficiente al eliminar el 77,7% de los casos reportados. Le siguen Instagram (62,5%), Facebook (47,5%), YouTube (42,2%) y X/Twitter (31,5%).
Sin embargo, aunque la retirada de contenido es un paso positivo, se plantea la necesidad de que las plataformas asuman una mayor responsabilidad en la prevención y detección proactiva de estos contenidos. Las redes sociales tienen el poder y la capacidad de crear sistemas más efectivos para la moderación de contenido, pero su disposición a hacerlo de manera consistente sigue siendo incierta. La falta de acción o la actuación insuficiente frente a estos mensajes de odio es uno de los puntos de conflicto entre los organismos gubernamentales y las empresas tecnológicas, que a menudo priorizan la libertad de expresión sin tomar en cuenta las implicaciones de los discursos de odio en la cohesión social.
Menores Migrantes: El Blanco Principal de los Discursos de Odio
Los menores migrantes, especialmente aquellos que llegan a España de forma irregular, han sido identificados como uno de los grupos más atacados en las redes sociales. Según los datos del OBERAXE, más de la mitad (52%) de los discursos dirigidos a menores migrantes utilizan un lenguaje explícitamente agresivo, mientras que el 45,5% de los mensajes los vinculan directamente con la inseguridad. Este tipo de discurso crea un ambiente hostil para estos jóvenes, que ya enfrentan numerosas dificultades al llegar a un nuevo país, como la adaptación a un sistema educativo y social diferente, el aprendizaje de un nuevo idioma y la integración en una sociedad que, a menudo, los ve como «extranjeros» o «peligrosos».
La islamofobia y el racismo hacia las personas originarias del norte de África son los tipos de odio más prevalentes en los mensajes dirigidos a los migrantes. En 2023, el 33,7% de los mensajes de odio estaban dirigidos a personas de esta región, mientras que el 26,2% estaban relacionados con la islamofobia. Esta discriminación religiosa y racial se ve alimentada por estereotipos y teorías conspirativas que vinculan a los migrantes con el terrorismo, la inseguridad y la criminalidad. Este fenómeno no es solo un reflejo de actitudes racistas a nivel individual, sino también de un discurso colectivo que, en muchos casos, es fomentado por grupos políticos o sociales con intereses en dividir y polarizar a la sociedad.
Necesidad de Acción Coordinada
Ante la creciente ola de odio en las redes sociales, la ministra Elma Saiz ha destacado la necesidad de una acción coordinada entre los distintos actores sociales, políticos y tecnológicos. Es fundamental que el gobierno, las plataformas digitales, las fuerzas de seguridad y las organizaciones sociales trabajen juntos para crear una respuesta integral a este problema. La sensibilización de la ciudadanía es crucial para reducir los niveles de infradenuncia y fomentar una cultura de respeto e inclusión.
Además, Saiz ha subrayado que la lucha contra los discursos de odio no puede limitarse a las fronteras nacionales. En un mundo cada vez más interconectado, es vital que España colabore con otros países para compartir experiencias y mejores prácticas en la lucha contra la discriminación y el racismo en el ámbito digital. La cooperación internacional y el intercambio de información y recursos son fundamentales para abordar este fenómeno de manera efectiva.
El discurso de odio en las redes sociales se ha convertido en una de las principales amenazas para la convivencia pacífica en la sociedad española, especialmente cuando está dirigido a colectivos vulnerables como los menores migrantes. La creciente radicalización y polarización de ciertos sectores de la sociedad exige una respuesta rápida y coordinada entre los actores públicos y privados. Las plataformas digitales, como los principales canales de comunicación, tienen una responsabilidad crucial en la moderación de contenidos, mientras que el gobierno debe seguir promoviendo políticas que fomenten la inclusión, el respeto y la igualdad. Solo a través de una acción conjunta se podrá frenar la expansión de este fenómeno peligroso y garantizar un entorno digital seguro para todos.